Y a ellos hará conocer su Pacto

La Perseverancia Final de los Redimidos

21.06.2014 19:41

     

Tito 3:5

“Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo.”

 

2 Corintios 2:14

Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.

¿Alguno que haya mostrado genuino arrepentimiento por sus pecados y tenido fe en Jesucristo puede perder su salvación? ¿Qué clase de pecados haría que un cristiano perdiera su salvación?

La Doctrina de la Perseverancia Final de los Redimidos, enseña que aquellos que han sido llamados eficazmente mediante la Gracia Irresistible han de perseverar hasta el fin, es decir, aquellos que por la Gracia Soberana fueron llamados, por Gracia serán preservados para alcanzar la glorificación final.

Tres poderosas razones que hacen imposible, que un redimido  Apostate de la Fe:

1.    La intercesión que el Señor Jesucristo efectúa a favor de cada redimido. Y poco antes de ir a la Cruz, el Señor Jesús le reveló a Pedro algo acerca de este ministerio intercesor

Lucas 22:31-32,

“Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo.” 32 “Pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.”

Analicemos detenidamente esta declaración: “Yo he rogado por ti para que tu fe no falte”. Consideremos primeramente que no es casualidad que el Espíritu Santo determinara que fuera Pedro quien nos dejara estas palabras inspiradas:

 

Ese don precioso que hemos recibido, cuando fuimos salvados, no puede extinguirse jamás, porque somos guardados por el poder de Dios desplegado en la intercesión que nuestro Señor Jesucristo hace a nuestro favor.

Romanos 5:10

Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.”

Note la importancia de esta declaración: “Mucho mas seremos salvos por su vida”. Es decir, su muerte nos ha reconciliado, y su vida, mediante su ministerio intercesor, nos mantiene, nos preserva.

Judas 1:1

Judas,(A) siervo de Jesucristo, y hermano de Jacobo, a los llamados, santificados en Dios Padre, y guardados en Jesucristo:

2.    Otra de las razones que hace imposible que un redimido Apostate de la Fe, es la disciplina. Disciplina que Dios ha de aplicar cuando persistimos en el pecado y rehusamos arrepentirnos. Entonces Dios soberanamente y sin consultarnos, es decir, mas allá de que estemos o no de acuerdo con Dios, Él nos disciplina. Es importante tener en perspectiva cuando hablamos de la disciplina divina, que la decisión soberana y unilateral de Dios se fundamenta en el carácter incondicional del Nuevo Pacto. Y para probar que este razonamiento es bíblico, basta con considerar otro pacto de carácter incondicional, me refiero al ‹Pacto Davídico›, veamos un fragmento de este pacto, donde Dios está hablando acerca de Salomón.

 

 

Dios apartó su misericordia de Saúl y por su desobediencia finalmente Saúl se perdió; por cuanto él estaba bajo un pacto, que por ser de carácter condicional, ‹‹había un si de por medio››. Sin embargo, respecto a Salomón y en virtud de haber un pacto incondicional, en donde ‹‹no había un si de por medio››, Dios le dice: “Si el hiciere cosas dignas de azote yo le castigare con vara de hombre, pero mi misericordia no apartare de él.” En otras palabras le dijo: ≈Por cuanto he establecido un pacto contigo David me comprometo a que mas allá de lo que haga Salomón, yo haré todo lo que tenga que hacer, para que tu hijo no se pierda.≈

Todos conocemos los hechos de desobediencia en los que cayó Salomón, que incluyen hasta el haberse inclinado ante ídolos, y también todos conocemos, que Dios tal cual como lo había anunciado, castigo con vara a Salomón, se le suscitaron enemigos y algunas otras cosas que llevaron a Salomón al arrepentimiento, y esto está documentado al final del último libro que escribió Salomón

Eclesiastés 12:13

 “El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.”

Es obvio que Salomón se arrepintió. Hay muchos otros casos en donde Dios ante la desobediencia de sus siervos soberanamente toma la decisión de aplicar la disciplina:

2º.  Crónicas 20:35-37

“Pasadas estas cosas, Josafat rey de Judá trabó amistad con Ocozías rey de Israel, el cual era dado a la impiedad.” 36 “E hizo con él compañía para construir naves que fuesen a Tarsis; y construyeron las naves en Ezión-geber.”

37 “Entonces Eliezer hijo de Dodava, de Maresa, profetizó contra Josafat, diciendo: Por cuanto has hecho compañía con Ocozías, Jehová destruirá tus obras. Y las naves se rompieron, y no pudieron ir a Tarsis.”

Dios destruyó las naves de su siervo Josafat, naves que lo iban a llevar a un lugar no conveniente para su alma, por eso Dios, sin pedirle permiso a Josafat, le destruye las naves. Y esto mismo ha de hacer con todos aquellos que han entrado en el Nuevo Pacto, si las naves que un redimido ha construido, lo han de alejar de sus propósitos, Dios las destruirá. Es decir, Dios destruirá todo aquello que te aleje de Él, Dios destruirá tus planes, frustrara tus propósitos

Salmos 39:11

“Con castigos por el pecado corriges al hombre, Y deshaces como polilla lo más estimado de él; Ciertamente vanidad es todo hombre. Selah. ”

Si es necesario preparará una tempestad y un gran pez que te trague.

Jonás 1:4

“Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave.”

Él lo hará por el amor eterno con que nos amó, cuando nos escogió para Salvación, desde antes de la fundación del mundo.

 

Y entre las cosas que cooperan para bien se encuentra la disciplina divina. ¡Y gracias a Dios por su bendita disciplina!; pues David declaró

 Salmos 119:67-68:

 “Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; mas ahora guardo tu palabra.” 68 “Bueno eres tú, y bienhechor; Enséñame tus estatutos.”

3.    Otras de las poderosas razones que hacen imposible que un redimido Apostate de la Fe, es la Regeneración o Nuevo Nacimiento, y ésta es precisamente una de las Doctrinas Fundamentales de la Fe Cristiana, que ha sido prácticamente sepultada y olvidada.

Tito 3:5

“Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo.”

El haber sepultado ésta doctrina, ha traído como consecuencia la mala interpretación de textos de la Escritura, a los que se los presenta como que la Salvación está condicionada a la constancia en perseverar; es decir, la perseverancia ya no sería el efecto de la Salvación, sino la causa de ella, esto es gravísimo, porque es en esencia la misma Salvación por Obras que enseña Roma.

A continuación, analizaremos unos de esos textos que al ser mal interpretados presenta la perseverancia como causa y no como efecto de nuestra Salvación, y haremos dicho análisis a la luz de la Doctrina de la Regeneración, y veremos como la Biblia se interpreta a sí misma.

Apocalipsis 3:5

“El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.”

¿Quiénes son los que vencen? Un falso maestro del Medioevo, contesto a ésta pregunta, estructurando la falsa doctrina, que enseña que si bien la Salvación se recibe por “Gracia”, mantenerse en ese estado de “Gracia“depende del esfuerzo y la perseverancia humana. Esta falsa doctrina sistematizada por Jacobo Arminio, afecta, tuerce, niega y pervierte, todo un conjunto de doctrinas asociadas entre sí.

La falsa doctrina estructurada por Arminio niega lo que la Palabra de Dios claramente enseña respecto a quienes son los vencedores:

¿Quiénes son los vencedores?

Los que creemos en las Doctrinas de la Gracia no necesitamos acudir a ningún escrito fuera de la Escritura para contestar eso, podemos contestarla simplemente con la Palabra de Dios. ¿Quiénes son los vencedores?

1 Juan 5:4

“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.”

La Biblia enseña con toda claridad que aquel que es nacido de Dios vence al mundo. ¿Quiénes son los vencedores entonces?

Teniendo en cuenta que el Nuevo Nacimiento y la Regeneración son la misma cosa. La Biblia nos dice entonces que los vencedores son aquellos que han experimentado el Nuevo Nacimiento. Como ya dijimos anteriormente, la falsa doctrina que se originó en este falso maestro del Medioevo, afecto todo un conjunto de doctrinas asociadas, y una de esas doctrinas afectadas por la nefasta influencia de Arminio, fue la Doctrina de la Regeneración o Nuevo Nacimiento.

¿Por qué? Porque a pesar de que la Biblia enseña que la Regeneración es un acto de Dios irreversible y que tiene consecuencias eternas, según enseño Arminio, esto no es así, es decir, según su falsa doctrina, la Regeneración podría ser reversible y esto implicaría que un regenerado podría llegar a perder su bendita condición.

¿Pero qué dice la Biblia?

Como es característico en quienes creemos en las Doctrinas de la Gracia, nos basta la Escritura para responder, si es o no posible que un regenerado deje de ser regenerado. Citaremos a continuación algunos textos que hablan de la Regeneración para contestar a ésta pregunta:

2ª. Corintios 5:17-18

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” 18 “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación.”

Según los que siguen esa falsa doctrina arminiana, una nueva criatura en Cristo podría llegar a dejar de ser una nueva criatura. ¡Qué disparate y qué afrenta a Dios!

Hebreos 8:6,9-10

6 “Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas.”. 9 “No como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto.” 10 “Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, Y sobre su corazón las escribiré; Y seré a ellos por Dios, Y ellos me serán a mí por pueblo.”

La Biblia describe la Regeneración, como un acto mediante el cual Dios pone su Ley en nuestras mentes, y la graba en nuestros corazones; pero según la falsa doctrina arminiana, lo que Dios ha escrito en la mente y lo que Dios ha grabado en el corazón, podría finalmente disiparse, ¡Y esto es falso!. Y además, sostener ésta falacia, vacía de contenido y significado, aquella poderosa declaración inspirada de que: “El evangelio es poder de Dios para salvación.”

¿A ésta altura le quedan dudas de que afirmar que la Regeneración podría disiparse es una falsa doctrina? Veamos otro pasaje que habla de la Regeneración:

1ª.  Juan 3:9

“Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.”

En el texto griego original los tiempos verbales (practica y peca), están en presente continuo, y lo que este texto enseña, es que alguien en quien está la simiente de Dios, es decir, alguien que ha sido regenerado, no puede pecar sin experimentar la acuciante necesidad de acudir a Dios por perdón, limpieza y renovación. De ninguna manera este texto quiere significar que el regenerado

ya no peca, porque eso estaría en total contradicción con el capítulo 1 y 2 de Primera de Juan.

 

Resumiendo: La Regeneración es acto definitivo, y es un acto absolutamente divino. Que tiene consecuencias irreversibles, porque implica tener una nueva naturaleza que no puede ser condescendiente con el pecado. Y ese precisamente es el verdadero significado de

1ª de Juan 3:9

“Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.”

Retomando la pregunta inicial: ¿Quiénes son los vencedores? Según la Biblia es todo aquel que es nacido de Dios, pues vence al mundo. ¿Y qué es vencer al mundo? Aquí la palabra mundo es la traducción de la palabra griega cosmos, que significa orden o sistema, pero acudamos una vez mas a la Escritura, para que nos explique con más detalle ¿Cuáles son los principios que rigen este mundo o sistema?

 

Solo los que son nuevas criaturas en Cristo, solo los que tienen la Ley de Dios grabada en el corazón y escrita en su mente, ellos y solamente ellos, vencerán los deseos de los ojos, la vanagloria de la vida, y los apetitos de la carne.

Podrán vencer no solo por haber sido regenerados por el Espíritu de Dios, sino porque como ya dijimos son preservados por medio de la disciplina y por la poderosa intercesión de nuestro gran sumo sacerdote el Señor Jesucristo.

“Todo aquel que es nacido de Dios vence al mundo.”, esa es la clara y sencilla enseñanza de la Palabra de Dios.

Esto que quiere decir que Nuestra Perseverancia No Depende De Nuestra Capacidad

Romanos 6:14

“no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.” 

Eso significa que el pago que por la ley merece nuestro pecado ya no es aplicable a nosotros los cristianos; esto porque los elegidos de Dios vivimos bajo su gracia. El pecado ya no puede ser causa de nuestra perdición.

Si alguno trata de poner, aunque sea en una mínima parte, su perseverancia en su propia capacidad está obligado a cumplir con toda la ley, es decir, a vivir una vida de completa obediencia. La Palabra y la experiencia nos indican que esto es imposible.

Sin dudas todos nosotros pecamos. Si Pablo, el autor más prolífico en el Nuevo Testamento, dice de sí mismo que es el más pequeño de los apóstoles (1 Cor. 15.9), el más pequeño de todos los santos (Ef. 3.8) y el primero de los pecadores (1 Tim. 1.15) nosotros también debemos reconocer esa naturaleza habitando en nosotros.

La Confesión, en su capítulo sobre la santificación, nos dice que esta lucha entre el viejo y el nuevo hombre no acabará en este mundo, que los restos de corrupción prevalecerán en nosotros por algún tiempo pero que al final la parte regenerada vencerá mediante el continuo suministro de fuerza del Espíritu santificador de Cristo

La victoria de esta lucha no descansa en nuestras capacidades sino en la obra de Dios por medio de la fuerza que el Espíritu Santo pone en cada uno de aquellos que fueron elegidos por el Padre y redimidos por Cristo.

Nos hablan de la seguridad que debemos tener los cristianos de nuestra vida eterna.

 

Un sistema de salvación por Gracia, es tan contrario a lo que el hombre natural (o religioso) ve en la vida diaria, donde observa que todos son tratados conforme a sus obras y sus méritos, que se le hace imposible creer que pueda ser la verdad.

Anhela ganar su salvación por esfuerzos propios, aunque ciertamente espera una paga muy elevada por un trabajo imperfecto.

Este tipo de pensamiento ha penetrado también en nuestra iglesia pero el llamado es que podamos gozarnos en cada momento de nuestra vida ya que toda ella reposa en la voluntad invariable de Dios y en su amor por nosotros.

 

 

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